I’m Sherlocked


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Que poco dura lo bueno cuando se disfruta.Dos años de espera -para algunos- que se dicen pronto, han sido demasiados y lógicamente los capítulos de la última entrega televisiva del detective de Conan Doyle nos dejaron con ganas de más. Se fueron tan rápidos como las deducciones de Holmes y nos dejaron con cara de tontos después de la “Season finale” cuando pensábamos que no podrían sorprendernos más y que estábamos preparados para todo, que las cosas se iban asentando poco a poco en una temporada tranquila y bastante más pausada…hasta que se emitió ” His last vow” y caímos en la cuenta de que con “Sherlock” nunca hay que dar nada por sentado. Gracias al cielo, parece que nada es imposible para Moffat y Gatiss (alabados sean) y tenemos mucho que comentar. Más vale tarde que nunca.

Si seguís al día la serie e interactúais a través de twitter no os soprenderá que os diga que ha sido la temporada más criticada y sobre la que más se ha especulado. Sherlock ha perdido como personaje.. nadie se cree ciertas cosas… etc. He leido de todo. Y si, una cosa es cierta, en cierta forma la serie ha cambiado, a nivel de enfoque y personajes, hasta nosotros hemos cambiado en nuestra forma de ver a Sherlock, quizá le echábamos demasiado de menos después de dos años, lo que ha generado unas expectativas altísimas, pero lo que está claro es que la serie no ha rebajado su nivel, simplemente ha evolucionado. Y es que era bastante difícil mantener el nivel inmenso de las dos temporadas anteriores, era necesario dar un paso más.
La serie se enfrenta con el problema principal de resolver el interrogante de los interrogantes, ¿Qué pasa con “Sherlock” después de “The Reichenbach Fall”? : parece complicado estar a la altura. Todos estábamos expectantes desde el 2×03 por saber como se las había apañado Sherlock para fingir la muerte más interesante de las series actuales,- sobre todo los que no hemos leido la obra de Conan Doyle, todo sea dicho -y “The empty Hearse” no ha sido suficiente explicación para muchos, no ha sentado demasiado bien el capítulo. Quizá porque Gatiss ha querido reirse un poco en la cara de todos los fans con un episodio de elucubraciones, reencuentros y guiños cómicos, sin un caso particular que le sirva de sustento y centrado sobre todo en la relación Sherlock-John: hilo conductor de una temporada que ha preferido humanizar al personaje que ahondar de nuevo en su mente prodigiosa. Para mi ese es precisamente su principal acierto, además de su ritmo, la forma de describir el reencuentro y la reconciliación,el saber satisfacer los deseos ocultos de los seguidores dándonos el gusto a algunos a través de hipótesis cómicas y un Benedict Cumberbatch motero. Sherlock ya ha resuelto casos antes, pero se ha presentado vagamente, nos toca ahondar en su personalidad y por eso ahora, como devoto amigo de Watson se enfrenta al enfado y las iras de los que le tenían por muerto, a la decepción e incluso a un tren bomba. HA VUELTO PARA QUEDARSE. Además “The empty hearse” nos presenta a Mary, la mujer de John Watson y fundamental elemento en la trama. ¿Sabíais que la actriz es la mujer de Martin Freeman en la vida real? Pues eso, otro acierto.

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“The sign of three” es magistral, en mi opinión el mejor capítulo de los que conforman la temporada tres y curiosamente también escrito por Gatiss (“Mycroft”). Una transición encarnada en una boda, un discurso, un caso y mucha tensión. La estructura, el ritmo trepidante del capítulo y la ansiedad que crea, son sus principales aliados a la hora de convertirle en uno de los mejores capítulos de la serie… o simplemente el hecho de ver a Sherlock celoso y socializando más allá de sus clientes y enfrentándose a una boda, para que nos vamos a engañar .

“The sign of three” a pesar de lo que pueda sugerir el título, es Sherlock y Watson. Solo ellos dos. Despedida y cambio. Notas de humor que encubren el sentimiento trágico de la “pérdida”: ¿todo va a cambiar? Nuevamente Holmes se baja del pedestal de ser sobrenatural, esta vez de la mano de un discurso de padrino teñido de una mezcla de sociopatía y ternura conmovedores, que alterna anécdotas, interacciones e incluso una complicación: porque si la vida de Sherlock y Watson es imprevisible, no iba a ser menos el día de la boda de John, faltaba más. Además que todavía no había hablado del novio de Molly patrocinando una de las escenas más divertidas de la serie, digna de mención.Cada vez el personaje de Mary cobra más importancia, la justa para caer bien progresivamente al espectador y despistarnos un poco, porque aquí el que no sospecha de todos no se entera de nada. ¿No hay algo raro en todo esto? Además la despedida de soltero, deja cualquier parte de “Resacón en las Vegas” a la altura del betún y nos enamora más y más de unos personajes bien dibujados pero mejor interpretados, de los que está claro hasta que punto se importan, hasta que punto nos importan ya a nosotros. Sherlock tiene su corazoncito y se ha metido en esta especie de triángulo amoroso del que parece se va a ver desplazado en poco tiempo…¿Tres son multitud? Nunca se sabe.

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“His last vow” es Moffat en estado puro. Quizá después de tanta comedia se echaba un poco de menos la oscuridad, la seriedad, el enigma, ese resolver de una vez por todas quién es el auténtico villano de la serie, la némesis de Sherlock Holmes ahora que Moriarty está fuera de juego o resolver esas preguntas incómodas que la temporada iba dejando sin contestar. A mi personalmente, Charles Augustus Magnussen me ha decepcionado un poco, no ha estado a la altura de su predecesor, aunque en este caso es injusto, nadie podría estarlo.Sin embargo, no es de extrañar, porque el episodio tampoco se centra tanto en el insulso hermano del psicópata televisivo Hannibal (Lars Mikkelsen) como nuevamente en esa evolución de Sherlock de la que hablábamos, que le lleva a hacer cosas de las que antes podríamos haber dudado y que no dejan de poner de manifiesto que la debilidad del detective de Baker Street es y será siempre John Watson, pese a todo. Si los dos anteriores capítulos de la serie representan la vida, el amor o la amistad, el tercero simboliza la muerte, el final, la despedida, como viene sucediendo con anteriores temporadas, como si de alguna forma se quisiera poner de manifiesto constantemente la mortalidad del resucitado detective y el final de temporada.
Todo no es sino una gran excusa para explicar la evolución,el contraste, el porqué de las cosas, incluso para definir un poco más esa fingida, competitiva e infantil enemistad con Mycroft con una de las escenas más tiernas de la serie.Como excusa para congraciarse con los fans, Moffat nos presenta un gran caso, pero también una -¿o varias?- gran sorpresa y un cliffhanger de los que no se olvidan fácilmente. (Como debe ser en toda buena serie que se precie) Y es que resulta que al final, Magnussem se nos ha presentado como un entremés más para ir abriendo boca, como todas estas bromas, todos los acontecimientos: lo mejor está aún por venir y el futuro en emisión de Sherlock promete. Eso sí, cuando acabéis el capítulo, no olvidéis esperar a que terminen los créditos.
Así que mientras y después de los buenos momentos disfrutados, solo nos queda esperar y rezar para que no comprometan demasiado a Benedict Cumberbatch con proyectos y más proyectos estos meses y puedan rodar la cuarta temporada con rapidez. Aunque por supuesto, si todavía quedan ganas de Cumberbatch y Freeman, en Navidad podemos ver el desenlace del Hobbit. Tenemos de ellos para rato ¡Aleluya!
The game is on.

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“Frozen” – El regreso de Disney


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Antes de citar las múltiples virtudes de la pelicula que nos ocupa, me gustaria dejar constancia de lo que han supuesto los años previos para la factoria Disney y el porqué “Frozen” ha supuesto una notoria mejoría en un panorama bastante triste despues de que algunos títulos la llevaran a caer en el mismo abismo por el que se despeñó Gandalf en las Minas de Moria.

2005 supuso un gran cambio: Disney se pasa al 3D, olvidando sus dibujos en 2 dimensiones (por supuesto solo citare pelis de estreno en cines, los estrenos en formato dvd para sacar rentabilidad a éxitos pasados no merecen -pienso- ser nombrados). Tras comenzar en 2000 con “Atlantis”, “Lilo y stich”, “El planeta del tesoro” o “hermano oso” (de calidad discutible pero con cierto nivel), vinieron las aberraciones “zafarrancho en el rancho” y “chicken little”, que de no ser por su nombre impreso en los títulos, jamás habríamos relacionado con la compañia Disney.

2005 y 2007 fueron años de estrenos infumables -tanto en el cine como para casa- hasta la llegada de “bolt” que supone  un soplo de aire fresco para nosotros. No es comparable a los clásicos vale, pero la película ya es otra cosa y no las aberraciones de  los años anteriores.

Con “Tiana y el sapo” vuelve la animación clásica, y de que manera. Una gran banda sonora, una historia digna y un gran secundario nos devuelven la fé que creíamos perdida. “Enredados”, “Rompe ralph” y “Frozen” confirman la vuelta definitiva de la Disney. Grandes títulos que se suceden en poco tiempo.

Centrándome en la película que da nombre a la publicación diré que “Frozen” es un  musical clásico de la factoría Disney, donde imagen y música se complementan a la perfección sumergiéndote por entero en el argumento y en la historia, con unas composiciones que si bien no son tan notables como las de películas carismáticas como “La bella y la bestia” se aproximan bastante. Vienen para quedarse en nuestra memoria durante mucho tiempo.

La historia es la (RE)interpretación del clásico cuento “La reina de las nieves” de Hans Christian Andersen.

Gracias a un brillante primer tiempo, y llevados a través de la música y una excelente animación, se nos deja claro la personalidad y los caracteres dispares de las dos hermanas protagonistas, culminando todo esto con la excelente “let it go” en una escena memorable.

Ya en la segundo acto de la película, aventura y acción hacen presencia, también la comedia, con un muñeco de nieve muy especial.

En conclusión, si no la has visto o no tenías pensado hacerlo espero que estas líneas te hayan hecho replantearte tu decisión. Tu niño interior -o no tanto- te lo agradecera.

Disney ha vuelto… esperemos que sea por mucho tiempo.

Nota: 8,5/10

Películas que enamoran.


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Ayer fue “San Valentín” y mis redes sociales se colapsaron de listas de películas y canciones románticas. Por supuesto tomé nota porque una de las cosas que más me gusta en el mundo, es ver películas de amor los Domingos. Pueden ser de cualquier otra cosa, pero siento una especial devoción por las comedias románticas. Entonces me he puesto a pensar y he caído en la cuenta de que en los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer títulos muy bonitos que han pasado a formar parte de mis favoritos y sobre los que todavía no había escrito, así que me he decidido a hacer  una lista con las que me han marcado. Obviamente las conocéis porque de alguna no ha parado de hablarse durante los últimos meses. Para mi son todas geniales.

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Advertencia: “The counselor” o la peor película de Ridley Scott.


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Aberración

1. Dícese de aquello que se aleja de lo que es aceptado como lícito.

2. Entiéndase aberración como término referido a la última película de Ridley Scott.

Algo debía haberme advertido ese póster ridículo, el peinado de Bardem o sus camisas,las doscientas críticas negativas que había leido los días de antes, pero Fassbender y todo su potencial fueron los culpables de que fuera a ver “El consejero” al cine, el día de su estreno.A pesar de que me las prometía felices, pues reparto y director siempre me han gustado, dos horas después, salí de la sala sabiendo que no solamente había perdido dinero, sino probablemente un tiempo muy hermoso que podría haber dedicado a jugar al tamagotchi, limpiar al pou o fustigarme en silencio. Me estaba bien merecido, por pensar sin usar la cabeza.

“El consejero” nos introduce en el sinuoso mundo de las drogas, los carteles y los capos de la droga, adentrándonos durante sus 117 minutos de duración, en un nada fascinante mundo que lejos de atraer nos repele, nos aburre y no nos aporta nada nuevo. Diréis que me he quedado calva con la sinopsis, pero es que realmente no saqué ninguna otra conclusión, después de perderme entre frases absurdas, personajes ridículos y situaciones anodinas que me provocaban tanto desconcierto como ganas de tirarme por la ventana. Y es que si una cosa tiene “El consejero”, son los diálogos más absurdos, ridículos e inverosímiles de los últimos años, con frases que tratan de desprender grandeza y lejos de eso,producen extrañeza y desconcierto, pues no se sabe bien si tratan de explicarte el mito de la caverna o dar lecciones de maestría innecesarias y poco a tono.

Otra desgracia, es que los personajes son grotescos: más allá de cuestiones estéticas, Javier Bardem retrata a un villano excéntrico y quizá un poco oligofrénico que piensa con sus partes nobles y que pese a su peligro no duda en caer rendido a los pies de una Cameron Díaz ¿sociópata? ¿femme fatale? ¿chunga? ¿Enferma mental? -no sabría como definir su personaje- que en una escena decide como quién no quiere la cosa zumbarse un ferrari. Hasta aquí quizá no nos extrañe, pero a la hora de epatar, Ridley Scott podría habernos regalado una escena menos asquerosa y menos innecesaria, que quizá no sorprende en el contexto de una película con pocas pretensiones y menos calidad. No están bien dibujados y es imposible empatizar con ninguno. Así que terminas y te quedas igual. Aunque se trate de un drama, ya te digo que te importa tres pepinos que les pase a los personajes, porque si mueren todos mejor y así acaba la película antes.

No puedo decir más sin desvelar el factor sorpresa, que es una de las pocas -por no decir la única- cosa que quizá la película tenga a su favor. Brad Pitt, Michael Fassbender -al que no se dignan a dar un mísero nombre- (Dean Norris y hasta John Leguizamo en papeles de risa), son totalmente desaprovechados y hasta diría ridiculizados -basta ver el atuendo de Pitt-. A Penélope Cruz la ponen en el póster porque ganó el óscar, porque en la película sale cinco minutos. La película es tan desagradable, tanto visualmente como en otros sentidos, que para pasarlo mal, mejor te apuntas a una clase de spinning que al menos le sacas rendimiento.

En definitiva, “The counselor”-interpreto yo- trata de moralizar y advertir de lo peligroso que es el mundo de las drogas y su entorno, y las consecuencias fatales de la avaricia. Funciones que podrían haber sido perfectamente suplidas por un documental de Muzzy que nos salvara del suplicio. Pero a lo hecho pecho. Así que  si tienes idea de conservar el buen recuerdo que tenías de Ridley Scott -Si aún lo tienes, supongo que no viste tampoco “Prometheus” o “un buen año”-, no pierdas tu tiempo con ella y ponte cualquier otra cosa. Incluso una película de Sandra Bullock, Melissa McCarthy o Chris Rock. Me agradecerás el consejo. Yo mientras tanto seguiré buscando nuevas víctimas.

Nota: 2 

PSH


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No me preguntéis cuándo empezó a gustarme el cine…porque no me acuerdo. Igual fue con doce años, cuando compré mi primera revista “Acción” -ya de aquellas se vislumbraban los primeros atisbos de mi marcada mitomanía- o igual fue mucho antes, desde muy pequeña he devorado películas en grandes cantidades, aunque en este caso fueran animadas. Igual da, el amor sigue siendo el mismo, empezara antes o después. Pero solo desde los dieciocho, el visionado de películas se ha convertido en un ritual de evasión bastante sanador a veces y ha aumentado mucho mi devoción por sus intérpretes.

Por supuesto, en los últimos tiempos no se puede hablar de cine sin hablar de Philip Seymour Hoffman. Desde el año 2006, no había título interesante en el que no apareciera, o al menos título en el que yo personalmente no tuviera interés. Aunque para ser justos, ya antes, en 2003 me había quedado con su cara en “Along came Polly”. Nunca jamás olvidaré la escena del baloncesto con sus pantalones deportivos grises, no me digáis porqué. Y aunque renegara de ello y en la mayor parte de ocasiones dijera a mis amigas que tenía cara de salido, lo cierto es que ya me había marcado. Y si, me atraían mucho sus rasgos, su pelo rubio como desteñido, sus pecas y su nariz. Siempre he tenido un gusto muy peculiar para todo.

Cuándo me dijeron que se había muerto, solo podía pensar en el amigo de Ben Stiller: Sandy Lyle. Fíjaos, con todo su historial, había sido un antes y un después en mi trayectoria de gustos atípicos. Obviamente el era lo mejor de una película mediocre y me había dado cuenta. No obstante, poco a poco mi mente se vio invadida de buenos recuerdos. Por ejemplo, Philip fue mi primera gala de los Oscar, con diecisiete años, sin canal +, con unos cascos y la radio encendida toda la noche y la peor clase al día siguiente de toda mi vida. Sufrí por Heath Ledger pero el ya me caía bien. Muy bien de hecho. Solo me importó un poco cuando murió años después. Quién me lo iba a decir a mi que ya lo pasé bastante mal por aquel entonces. Lo malo de empatizar tanto con un actor se repetía con el tiempo. Nunca podré ver “Capote”.

“The Boat that rocked” me obsesionó también: me encantaba “The Duke” y ya hacía años que no escondía mi amor por él. Su versatilidad, su sexualidad marcada representada en este locutor americano, mi amor por la música, que trabajara para Richard Curtis…fueron muchos los factores que me lleven a que hoy la recuerde nítidamente. Cuando algo te brinda buenos momentos…¿qué tiene de malo acordarse de ello con simpatía?

No se, son tantos, tantos recuerdos que no puedo plasmarlos todos. Obviamente no voy a contaros que me ha supuesto cada película, solo las que me han marcado más, aunque sean peores que otras. Precisamente, el día anterior a su muerte, revisaba “El gran Lebowski” con mi novio y le decía: “¡Me encanta Philip!”, emocionada, porque con los actores puedo ser muy ridícula. Pero claro, menuda pena terrible tuve al día siguiente. No me lo podía creer porque egoístamente esperaba verle en pantalla muchos años más, esperaba seguir emocionándome como siempre cada vez que saliera su nombre en los títulos de crédito de una película, con su voz contundente y esa presencia que llenaba toda la pantalla, independientemente de con que otros actores la compartiera, con un papel diferente cada vez.

Y es que Philip era grande, era innegable, hasta para Carlos Boyero. Y me entristece no volver a ver sus ojos tristes nunca más en una película nueva. Esta tarde mismo, he visto “The master”. Era un monstruo y nunca habrá otro que impregne de tanta humanidad y realismo a un personaje. Hasta siempre, Duke, Lancaster, Lyle…Adiós, Phil.

Vicky Cristina Barcelona


Después de ver Vicky Cristina Barcelona sin expectativa alguna depositada en la película , son muchas las conclusiones a las que he llegado, no sin atravesar un arduo debate interno que pugnaba por lograr guardar buen recuerdo de la obra del gran Woody Allen y que acabó con las siguientes afirmaciones e interrogantes:

1. No, Javier, ni eres el galán atractivísimo que nos quieren hacer creer, ni tan buen actor como te pintan, con esa inexpresividad sin fronteras, a la que poco ayuda ese catastrófico doblaje. Siento desengañarte, pero la historia resulta inverosimil. Ni en el mejor de tus sueños hubieras sido el elegido por Scarlett Johannson para pasar una velada de ensueño (¿o pesadilla?) en un hotel de Oviedo.
Más le hubiera valido al señor Allen, contar con Javier Cámara o Eduard Fernandez, mucho más representativos del género español, (dónde va a parar). Yo al menos hubiera preferido enredarme con ellos, al menos tienen más carisma.

2. Tantos siglos oyendo hablar del incendiario beso entre Scarlett y Pe… para que al final sea una auténtica mierda . En pocas palabras, si buscaban provocar, más les hubiera valido un beso entre Bardem y Allen, que seguramente habría sido mucho más apasionado, o al menos habría dado que hablar, pero con razón. Ni yo me resistiría a los encantos de Woody allen .

3. ¿Por qué en todas las películas que hablan de España, siempre aparece una referencia jocosa a los toreros? ¿Es que acaso se les acabaron los tópicos recurrentes a los que acudir?

4. Después de soportar la guitarra de Paco de Lucía, que aún sigue martilleando mi cerebro, después de hora y media de agónico sufrimiento, (porque la Bso constaba de dos canciones, a cada cuál peor) , que alguien me explique ¿Por qué una música, más bien sacada de un anuncio de “Andalucía Sólo hay una” ambienta una película que se desarrolla entre Barcelona y Oviedo?
Y si, lo que muchos pensamos en unos cuántos momentos del filme, ¿Por qué alguien no le mete la guitarra por el culo al guitarrista a ver si deja de dar la vara un rato?

5. ¿Dónde quedó el humor made in woody Allen, su existencialismo profundo y las reflexiones inevitables y nada despreciables a las que incitaba con todas sus obras?

6. ¿Por qué aunque ni siquiera haya escenas de sexo explícito siempre acabamos viendo las tetas de Scarlett y Pe, y ninguno de los varones (en este caso demos gracias a dios o a cualquier otra fuerza de la naturaleza) muestra sus encantos frente a la cámara?

7. ¿Por qué Penélope Cruz parece que siempre interpreta el mismo papel?
¿Por qué parece que Pe es la única actriz española, cuando es la más mediocre entre grandes profesionales ,que sin embargo no han tenido que triunfar en Hollywood mediante lios de faldas con el sectario Tom Cruise o el -gracias a dios- antiguo intérprete de personajes musculados y básicamente acerebrados Mathew McGo..-no se escribir su apellido sin consultar google-?

8. ¿Por qué Woody Allen, no deja sus fantasias eróticas a un lado y nos muestra más profundamente la psicologia de sus personajes como antaño?

9. ¿ No había un asturiano más prototípico que interpretara al padre de Javier Bardem?

10.¿Quién se cree que una historia de mentiras y en la que, básicamente y sin tapujos, todos follan con todos egoistamente, al final todo acabe bien? (sin celos, muertes, etc..)o ¿Quién es tan rematádamente estúpido para volver con una ex mujer que ha intentado matarle? ¿Quién se cree ese extraño triángulo amoroso? ¿Por qué Vicky, que en definitiva, es el personaje más complejo tiene que acabar de esa forma?