J.


Dear Jemaine, despite the fact that i don’t speak english fluently -I’m a spanish girl-, i’m going  to try to write you a letter. I know, it sounds silly ,because i’m no longer a teenager (i wish), but for me, this days, is necessary.

I’m just writing this just to say, that i profoundly admire you. I love your work, i love your voice when you sing and i love all your songs, and of course i love “The flight of the conchords”.

I had an inmediate platonic crush  when i first saw Vlad in the screen of my television and i laughed so hard, with you and the cast, (specially Rhys),  i almost died.”What we do in the shadows” was a dream come true for us, Flight fans. “Twilight” fans too, i guess. So many references.

“People, places, things” was very touching too. I emphatized with your character inmediately and cried a lot. Which was actually good. I needed it.

And “Eagle vs shark” made me admire you -and Taika-, even more.

This days are bad, i admit. This aren’t good times for me. I’ve been struggling with so many issues and as many people say, fiction is a good ally when days are dark. Also music. I’ve asking myself why i didn’t discover your band earlier, why i wasn’t aware of your existence. I’ve missed so many gigs! But i know i speak in the name of many people when i say, we want you to tour again and fill our hearts with the magic of your music. i want the opportunity to go and see you and Bret sing and play. I know this must sound cheesy, but again, i dont speak english very well.

I’m not sure you’ll read this, in fact, i know you won’t. But just because my brother just entered my room, saw me doing this and almost died of laughter, i hope you do, so i don’t feel so lunatic and ridicule.

I am only one person who doesn’t matter, but i know there are lots of people like me, that admire you and know the importance of this things. Art, movies, music. they make our lives so much better. So i must say: thank you, because when i was down i had your songs and your films -among other marvellous thinks- which helped me in my healing process.

 

A fan, who will forever be.

Greetings from Spain.

 

 

Hasta siempre, Severus.


severus

 

 “Para una mente bien organizada,la muerte no es más que la siguiente gran aventura” 

El tiempo pasa inexorablemente para todos. Por eso, a veces nos confiamos y creemos que aquellos que más admiramos van a estar siempre con nosotros. Ya lo decía Mindy Kaling el otro día,  pensamos que el talento permitirá a aquellos que lo disfrutan escapar de la terrible muerte. Pero no es así, y de vez en cuando parece que todo tiene un poco menos de sentido.

Esta mañana, he vuelto a casa de hacer algún recado, y mi hermano me lo ha soltado de sopetón. Alan Rickman se ha muerto. ¿Se ha muerto? ¿Por qué? ¿Cómo es posible? Al asimilarlo -porque al final la racionalidad siempre llega-  se me ha encogido el estómago durante unos segundos, pero me he dado cuenta de que la que sentía ese hormigueo no era yo, era alguien del pasado que muy bajito, me susurraba que un amigo se marchaba, que alguien que había estado ahí desde quién sabe cuando no iba a volver. Yo estoy convencida de que hay partes de nosotros que nunca mueren y mi adolescente interior, hoy bastante perplejo, no quería dejar de despedirse. Aunque tampoco se lo creía mucho. Todo por esa creencia estúpida que a veces nos asalta a los amantes de la ficción, que pensamos que aquellos que están disponibles para nosotros en todo momento nos pertenecen para siempre, pero desgraciadamente no es así.

Alan Rickman nunca fue mi actor favorito. No tenía mi habitación llena de sus pósters, ni creo haberme repasado su filmografía, pero su presencia siempre ha sido  buen motivo para ver una película. A su sola existencia debo mi adolescencia misma. Un ser idólatra como yo, tan amante del romanticismo, con quince años ya luchaba contra viento y marea para no enamorarme del coronel Brandon cuando la misma película tenía como protagonista a Hugh Grant. ¡Pero como no hacerlo! El eterno amigo, paciente, bueno y altruista, cuyo amor imposible con Kate Winslet te resquebrajaba un poco el corazón. Era único. Nos hizo sentir, representando uno de los personajes más entrañables de Jane Austen. Nos hizo querer y a mi personalmente, evadirme e irme lejos, sentir, sufrir.

Pero entonces llegó Harry Potter y la magia nos inundó. La fantasía lo es todo en un mundo tan cruel como este en el que nos toca vivir, y Hogwarts fue para muchos un refugio, un asilo, ese lugar secreto en el que nada podía ir mal. Los años de peregrinaciones al cine,¡nada menos que ocho! quedarán por siempre grabados a fuego en mi memoria, y de forma especial, aquel  Severus Snape de nariz torva y mirada triste, al que mirábamos con ojos más jóvenes, más audacia y más juventud. El niño traumatizado que hasta su último aliento no dejó escapar a un amor por siempre imposible con el que todos nos identificábamos y al que buscábamos entre las letras de los siete volúmenes de los libros de Harry Potter:. Snape era el mejor. Y  curiosamente era como si siempre hubieramos imaginado de esa forma al personaje del libro. ¡J . K Rowling había escrito a Snape pensando en Rickman!  Con esa altura, su presencia imponente, su voz de ultratumba, no podía haber sido ninguna otra persona. Alan siempre había estado ahí mismo, precisamente en nuestra imaginación.

Y es duro decir adiós, porque también es asimilar que tenemos que dar carpetazo a una fase de nuestra propia vida, e incluso abrazar nuestra propia mortalidad. Pero es bueno saber que hay un lugar en el mundo en el que vivirá, eterno por siempre. La magia del cine es infinita.

Y algún día, viendo alguna película, alguna Navidad, con una reposición de “Love actually”  nosotros sonreiremos. Porque nos sabremos afortunados de haber formado parte de una generación de niños magos que creció con el mejor profesor contra las artes oscuras que nunca conoció Hogwarts. Y eso nos hará dichosos. Entonces estaremos menos tristes. Aunque SIEMPRE te recordaremos.

Gracias por enseñarnos a sentir.

 

 

 

“Mr. Robot o el triunfo del antihéroe”


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Es unánime,y para bien o para mal “Mr. robot” ha sido una de las mejores series – y más polémicas-de este verano 2015. Algunos no lo esperábamos, esto es así, quizá porque intentábamos asimilar en la medida de lo posible, la transformación pretenciosa y monstruosa que experimentaba “True detective”, mientras USA network, emitía uno de los proyectos más interesantes de la época estival.Y eso que en principio, la presencia de Christian Slater, no era un punto a su favor.
“Mr. Robot” parte de una premisa muy interesante:Un hacker profesional, Elliot, antisocial hasta la médula, que utiliza sus habilidades informáticas para ayudar al prójimo. Un antihéroe atormentado, que utiliza la morfina para evadirse de una realidad dramática. Es imposible no empatizar con un personaje que narra, en cada momento, sus pensamientos y sentimientos y nos transporta a un mundo nuevo, decrépito y bastante oscuro. “Mr robot” es una serie de sensaciones.
De primeras, nos hace pensar en “Dexter”. Su doble vida,ese código moral de cosecha propia, los CD’S con la información de las víctimas que nos evocan irremediablemente a los restos que Morgan despedía desde la cubierta del “Slice of life”. Pero las referencias, van aún más allá, porque desde el primer capítulo, no podemos parar de pensar en el “El club de la lucha”, o “V. de Vendetta”. Para algunos falta de originalidad, para otros genialidad pura y dura. Es una combinación fascinante.
Pero lo realmente interesante viene después. Cuando Elliot es contactado por una organización antisistema (FSociety), liderada por “Mr. Robot (Christian Slater), que necesita de sus virtuosas dotes para llevar a cabo un laborioso plan: acabar con un sistema injusto, con una sociedad descompensada, eliminando las bases de datos de “E-Corp”, una megacorporación que encarna el mal en la tierra, que, como no, reside en el poder y el control. Y es aquí donde se nos plantea el auténtico dilema, enmarcado en la constante duda de Elliot: ¿ Dónde y como trazar una línea divisoria entre el bien y el mal? ¿Cómo es posible combatir lo injusto partiendo de una premisa que podría ser errónea e incluso viciada?.
A su favor, diré tres cosas:
-Lo mejor para mi, la elección de Rami Malek como intérprete principal. Elliot sin esa mirada perdida y confusa, no sería el mismo. Un acierto de casting fundamental.
-No se trata de una serie que se quede en lo meramente anecdótico. Es original,crítica y mordaz, y lanza dardos envenenados a traición, incluso hasta contra el mismo Steve Jobs. Tiene un gran guión y mejor ambientación, con capítulos que recrean una atmósfera oscura que encarna a la perfección el mundo de sombras por el que se mueve Elliot.
-Las dudas que siembra capítulo a capítulo y la tensión que crea que da pie a muchas y muy disparatadas teorías. Algunas de las cuales se ven sobrepasadas con creces.
En su contra, solo una:
– Empieza muy fuerte, pero pierde fuelle a cada capítulo y se desinfla al llegar a la finale. El peor capítulo, en mi opinión,es el último. Pero nada que no pueda arreglar una segunda temporada, cuya emisión se confirmó con la del piloto mismo. Desde luego, tienen bastantes cosas que resolver.
En líneas generales la impresión ha sido buena, el planteamiento muy original y la nota alta. Una serie que los más seriéfilos no os querréis perder. Aunque solo sea por criticar, que es gratis.

Carta a un Gigante


 

 

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La primera vez que entras en “Sterling Cooper” todo es tan nuevo y tan diferente que te cuesta un poco habituarte a la mentalidad. Te atusas la americana mientras agotas las reservas de alcohol de siete estados -no hay situación que no requiera de un trago- y poco a poco, no te hace falta más, porque empiezas a ver -lo que el humo te permite-con los ojos de unos personajes minuciosamente elaborados, hasta el punto de que eres uno más y les defiendes como si fueran amigos de toda la vida, a los solo ves una vez por semana y en horas de trabajo, eso sí.

Suenan los Beatles en su etapa psicodélica. Siempre unos temas perfectamente escogidos que encajan con los eventos que ese capítulo ha decidido narrar. Don Draper impone. Pero solo al principio. Es su machismo exacerbado, o quizá ese ego tan enorme, esa forma de vestir los trajes que hace que no haya sutileza alguna que pueda expresar a dónde mandarías todos sus pantalones, esa forma tan elegante de fumar con cara de intensidad. Don Draper, ese gran gilipollas con corbatas caras e imaginación desbordante. Que magistral forma de hacerte vivir anécdotas a través de un personaje que es un monumento a la grandeza, un boceto de defectos imperdonables que odiarías de no ser porque ya estás demasiado metido en el papel, un gran despliegue de talento y una bonita compañía durante cincuenta minutos -que se hacen cortísimos- de una tarde cualquiera.
El final de esta séptima temporada -dividida en dos- es el principio del fin, después de tantos años, una parada más que conduce a lo inevitable. “Waterloo” es decadencia, imperfección, la búsqueda de la redención. Lo malo ha pasado, ya las cosas no pueden ir a peor, Don solo puede mirar hacia adelante. Una oda al declive de unos personajes trasnochados, a sus almas podridas, a sus desventuras. Todos y cada uno de ellos involucionan lentamente a tono con sus desgracias personales, en particular su protagonista absoluto: el mismo que leía el “Infierno” de Dante en sus últimas vacaciones en la playa con su mujer. Sutileza máxima.
“Waterloo” también es homenaje. Una bonita canción de adiós. Una de las cosas que menos me gustan de la serie son las despedidas, y nunca antes una nos había dado una sorpresa tan llamativa. No pierden la capacida de sorprendernos, de emocionarnos y hacernos llorar a mares con escenas que dicen tanto con tan poco.Nunca jamás habría podido imaginarme lo que pasa durante los últimos tres minutos. Historia de la televisión, no cabe duda.

Y nos ha enseñado mucho. Sobre todo a hurgar, a conocer en profundidad, a no juzgar viendo solo la superficie, a ver más allá de los comportamientos irracionales que proyectamos al exterior, a buscar la explicación racional que nos conduce al vacío emocional. ¿Qué sería de la serie sin esos elementos de manipulación que nos llevan a adorar- odiar los personajes según las tramas, según la posición en que te coloques? Cada capítulo es una pequeña joya a nivel narrativo-visual. Y su principal acierto, es su capacidad de impacto, de dejarte pensando un rato en lo que acabas de ver y asimilar el realismo de unas situaciones bastante grotescas que empiezas a creerte como propias. No eres Bert Cooper, Joan, Peggy o Ted Chaough, pero les comprendes, a ellos y a sus estúpidas decisiones, sus frases desacertadas.
Pero al final, como todo lo bueno, la serie empieza a tocar su fin. Poco a poco. Y desde luego el mundo va a ser un poquito peor sin las constantes infidelidades de Don, su desconfianza para con el género humano, las salidas de pata de banco de Roger Sterling que se niega a aceptar el paso de los años y los fracasos de la ambición de Peter Campbell y sus entradas de pega. Hemos pasado tanto con ellos que hemos visto a Sally convertirse en una pequeña mujer, y a Betty asumir su fracaso. Hemos sido los últimos en abandonar un barco que se vaciaba poco a poco. Somos probablemente lo único que le queda al espejismo de Dick Whitman.
Pero no pasa nada, nos dejan sus enseñanzas y su historia. La misma que han narrado durante siete años -ocho, con la última temporada- y que nos deja un gran mensaje: la lentitud si puede ser sinónimo de calidad en una serie cuyos capítulos se disfrutan como una profunda calada. Supongo que ahora tendremos que plantearnos dejar de fumar. Nos menos queda un año para despedir al gigante. Esperemos que resurja.

I’m Sherlocked


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Que poco dura lo bueno cuando se disfruta.Dos años de espera -para algunos- que se dicen pronto, han sido demasiados y lógicamente los capítulos de la última entrega televisiva del detective de Conan Doyle nos dejaron con ganas de más. Se fueron tan rápidos como las deducciones de Holmes y nos dejaron con cara de tontos después de la “Season finale” cuando pensábamos que no podrían sorprendernos más y que estábamos preparados para todo, que las cosas se iban asentando poco a poco en una temporada tranquila y bastante más pausada…hasta que se emitió ” His last vow” y caímos en la cuenta de que con “Sherlock” nunca hay que dar nada por sentado. Gracias al cielo, parece que nada es imposible para Moffat y Gatiss (alabados sean) y tenemos mucho que comentar. Más vale tarde que nunca.

Si seguís al día la serie e interactúais a través de twitter no os soprenderá que os diga que ha sido la temporada más criticada y sobre la que más se ha especulado. Sherlock ha perdido como personaje.. nadie se cree ciertas cosas… etc. He leido de todo. Y si, una cosa es cierta, en cierta forma la serie ha cambiado, a nivel de enfoque y personajes, hasta nosotros hemos cambiado en nuestra forma de ver a Sherlock, quizá le echábamos demasiado de menos después de dos años, lo que ha generado unas expectativas altísimas, pero lo que está claro es que la serie no ha rebajado su nivel, simplemente ha evolucionado. Y es que era bastante difícil mantener el nivel inmenso de las dos temporadas anteriores, era necesario dar un paso más.
La serie se enfrenta con el problema principal de resolver el interrogante de los interrogantes, ¿Qué pasa con “Sherlock” después de “The Reichenbach Fall”? : parece complicado estar a la altura. Todos estábamos expectantes desde el 2×03 por saber como se las había apañado Sherlock para fingir la muerte más interesante de las series actuales,- sobre todo los que no hemos leido la obra de Conan Doyle, todo sea dicho -y “The empty Hearse” no ha sido suficiente explicación para muchos, no ha sentado demasiado bien el capítulo. Quizá porque Gatiss ha querido reirse un poco en la cara de todos los fans con un episodio de elucubraciones, reencuentros y guiños cómicos, sin un caso particular que le sirva de sustento y centrado sobre todo en la relación Sherlock-John: hilo conductor de una temporada que ha preferido humanizar al personaje que ahondar de nuevo en su mente prodigiosa. Para mi ese es precisamente su principal acierto, además de su ritmo, la forma de describir el reencuentro y la reconciliación,el saber satisfacer los deseos ocultos de los seguidores dándonos el gusto a algunos a través de hipótesis cómicas y un Benedict Cumberbatch motero. Sherlock ya ha resuelto casos antes, pero se ha presentado vagamente, nos toca ahondar en su personalidad y por eso ahora, como devoto amigo de Watson se enfrenta al enfado y las iras de los que le tenían por muerto, a la decepción e incluso a un tren bomba. HA VUELTO PARA QUEDARSE. Además “The empty hearse” nos presenta a Mary, la mujer de John Watson y fundamental elemento en la trama. ¿Sabíais que la actriz es la mujer de Martin Freeman en la vida real? Pues eso, otro acierto.

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“The sign of three” es magistral, en mi opinión el mejor capítulo de los que conforman la temporada tres y curiosamente también escrito por Gatiss (“Mycroft”). Una transición encarnada en una boda, un discurso, un caso y mucha tensión. La estructura, el ritmo trepidante del capítulo y la ansiedad que crea, son sus principales aliados a la hora de convertirle en uno de los mejores capítulos de la serie… o simplemente el hecho de ver a Sherlock celoso y socializando más allá de sus clientes y enfrentándose a una boda, para que nos vamos a engañar .

“The sign of three” a pesar de lo que pueda sugerir el título, es Sherlock y Watson. Solo ellos dos. Despedida y cambio. Notas de humor que encubren el sentimiento trágico de la “pérdida”: ¿todo va a cambiar? Nuevamente Holmes se baja del pedestal de ser sobrenatural, esta vez de la mano de un discurso de padrino teñido de una mezcla de sociopatía y ternura conmovedores, que alterna anécdotas, interacciones e incluso una complicación: porque si la vida de Sherlock y Watson es imprevisible, no iba a ser menos el día de la boda de John, faltaba más. Además que todavía no había hablado del novio de Molly patrocinando una de las escenas más divertidas de la serie, digna de mención.Cada vez el personaje de Mary cobra más importancia, la justa para caer bien progresivamente al espectador y despistarnos un poco, porque aquí el que no sospecha de todos no se entera de nada. ¿No hay algo raro en todo esto? Además la despedida de soltero, deja cualquier parte de “Resacón en las Vegas” a la altura del betún y nos enamora más y más de unos personajes bien dibujados pero mejor interpretados, de los que está claro hasta que punto se importan, hasta que punto nos importan ya a nosotros. Sherlock tiene su corazoncito y se ha metido en esta especie de triángulo amoroso del que parece se va a ver desplazado en poco tiempo…¿Tres son multitud? Nunca se sabe.

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“His last vow” es Moffat en estado puro. Quizá después de tanta comedia se echaba un poco de menos la oscuridad, la seriedad, el enigma, ese resolver de una vez por todas quién es el auténtico villano de la serie, la némesis de Sherlock Holmes ahora que Moriarty está fuera de juego o resolver esas preguntas incómodas que la temporada iba dejando sin contestar. A mi personalmente, Charles Augustus Magnussen me ha decepcionado un poco, no ha estado a la altura de su predecesor, aunque en este caso es injusto, nadie podría estarlo.Sin embargo, no es de extrañar, porque el episodio tampoco se centra tanto en el insulso hermano del psicópata televisivo Hannibal (Lars Mikkelsen) como nuevamente en esa evolución de Sherlock de la que hablábamos, que le lleva a hacer cosas de las que antes podríamos haber dudado y que no dejan de poner de manifiesto que la debilidad del detective de Baker Street es y será siempre John Watson, pese a todo. Si los dos anteriores capítulos de la serie representan la vida, el amor o la amistad, el tercero simboliza la muerte, el final, la despedida, como viene sucediendo con anteriores temporadas, como si de alguna forma se quisiera poner de manifiesto constantemente la mortalidad del resucitado detective y el final de temporada.
Todo no es sino una gran excusa para explicar la evolución,el contraste, el porqué de las cosas, incluso para definir un poco más esa fingida, competitiva e infantil enemistad con Mycroft con una de las escenas más tiernas de la serie.Como excusa para congraciarse con los fans, Moffat nos presenta un gran caso, pero también una -¿o varias?- gran sorpresa y un cliffhanger de los que no se olvidan fácilmente. (Como debe ser en toda buena serie que se precie) Y es que resulta que al final, Magnussem se nos ha presentado como un entremés más para ir abriendo boca, como todas estas bromas, todos los acontecimientos: lo mejor está aún por venir y el futuro en emisión de Sherlock promete. Eso sí, cuando acabéis el capítulo, no olvidéis esperar a que terminen los créditos.
Así que mientras y después de los buenos momentos disfrutados, solo nos queda esperar y rezar para que no comprometan demasiado a Benedict Cumberbatch con proyectos y más proyectos estos meses y puedan rodar la cuarta temporada con rapidez. Aunque por supuesto, si todavía quedan ganas de Cumberbatch y Freeman, en Navidad podemos ver el desenlace del Hobbit. Tenemos de ellos para rato ¡Aleluya!
The game is on.

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“Frozen” – El regreso de Disney


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Antes de citar las múltiples virtudes de la pelicula que nos ocupa, me gustaria dejar constancia de lo que han supuesto los años previos para la factoria Disney y el porqué “Frozen” ha supuesto una notoria mejoría en un panorama bastante triste despues de que algunos títulos la llevaran a caer en el mismo abismo por el que se despeñó Gandalf en las Minas de Moria.

2005 supuso un gran cambio: Disney se pasa al 3D, olvidando sus dibujos en 2 dimensiones (por supuesto solo citare pelis de estreno en cines, los estrenos en formato dvd para sacar rentabilidad a éxitos pasados no merecen -pienso- ser nombrados). Tras comenzar en 2000 con “Atlantis”, “Lilo y stich”, “El planeta del tesoro” o “hermano oso” (de calidad discutible pero con cierto nivel), vinieron las aberraciones “zafarrancho en el rancho” y “chicken little”, que de no ser por su nombre impreso en los títulos, jamás habríamos relacionado con la compañia Disney.

2005 y 2007 fueron años de estrenos infumables -tanto en el cine como para casa- hasta la llegada de “bolt” que supone  un soplo de aire fresco para nosotros. No es comparable a los clásicos vale, pero la película ya es otra cosa y no las aberraciones de  los años anteriores.

Con “Tiana y el sapo” vuelve la animación clásica, y de que manera. Una gran banda sonora, una historia digna y un gran secundario nos devuelven la fé que creíamos perdida. “Enredados”, “Rompe ralph” y “Frozen” confirman la vuelta definitiva de la Disney. Grandes títulos que se suceden en poco tiempo.

Centrándome en la película que da nombre a la publicación diré que “Frozen” es un  musical clásico de la factoría Disney, donde imagen y música se complementan a la perfección sumergiéndote por entero en el argumento y en la historia, con unas composiciones que si bien no son tan notables como las de películas carismáticas como “La bella y la bestia” se aproximan bastante. Vienen para quedarse en nuestra memoria durante mucho tiempo.

La historia es la (RE)interpretación del clásico cuento “La reina de las nieves” de Hans Christian Andersen.

Gracias a un brillante primer tiempo, y llevados a través de la música y una excelente animación, se nos deja claro la personalidad y los caracteres dispares de las dos hermanas protagonistas, culminando todo esto con la excelente “let it go” en una escena memorable.

Ya en la segundo acto de la película, aventura y acción hacen presencia, también la comedia, con un muñeco de nieve muy especial.

En conclusión, si no la has visto o no tenías pensado hacerlo espero que estas líneas te hayan hecho replantearte tu decisión. Tu niño interior -o no tanto- te lo agradecera.

Disney ha vuelto… esperemos que sea por mucho tiempo.

Nota: 8,5/10

Películas que enamoran.


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Ayer fue “San Valentín” y mis redes sociales se colapsaron de listas de películas y canciones románticas. Por supuesto tomé nota porque una de las cosas que más me gusta en el mundo, es ver películas de amor los Domingos. Pueden ser de cualquier otra cosa, pero siento una especial devoción por las comedias románticas. Entonces me he puesto a pensar y he caído en la cuenta de que en los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer títulos muy bonitos que han pasado a formar parte de mis favoritos y sobre los que todavía no había escrito, así que me he decidido a hacer  una lista con las que me han marcado. Obviamente las conocéis porque de alguna no ha parado de hablarse durante los últimos meses. Para mi son todas geniales.

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