“Sombras Tenebrosas”


Barnabas Collins (Johnny Depp) es un playboy descarado que comete el mayor de los errores posibles: romper el corazón a quién no debe, una despiadada bruja llamada Angelique (Eva Green). Como la muerte es un remedio  efectivo, demasiado fácil y poco placentero, ella prefiere acabar con el amor de su vida, convirtiéndole en un penitente vampiro y eterno sufridor,  enterrándole vivo con su dolor. Dos siglos después consigue escapar y desde luego, el mundo no es el mismo lugar.

“Sombras tenebrosas”  y su impresionante reparto tienen todos los ingredientes de una película de éxito. O eso creemos. La historia remake de una serie de los noventa y el muy particular estilo de Tim Burton que pensamos que nunca va a decepcionar, comedia, drama y Eva Green, vámpiros y maldiciones varias. Ingenuos de nosotros que nos las prometíamos felices al entrar en la sala del cine y no sabemos lo que nos espera. Tim Burton por favor para la próxima quédate en casa haciendo punto de cruz o cosiéndote parches de ataudes en la chupa de cuero y ahorra neuronas, que no es necesario, de verdad.

El estilo gótilo-surrealista del que al principio nos declarábamos fans, no encuentra un camino fijo por el que discurrir. La historia no tiene argumento más allá de la relación sin sentido entre Johnny Depp y Eva Green, dos actores increiblemente desaprovechados en una serie de encuentros y desavenencias inexplicables y bastante grotescas que no llevan a ningún lado, entre gracias carentes de contenido, escenas tórridas que nadie concibe y diálogos descafeinados que se suceden mientras suenan los Carpenters y la vida pasa, y nuestro valioso tiempo también. ¿Mi consejo? La vida es corta, muy corta como para desaprovecharla con una película de la que se salva la primera media hora. Pues eso.

Michelle Pfeiffer, Jonny Lee Miller y Helena Bonham Carter totalmente desaprovechados en papeles banales, estúpidos, absurdos, que no aportan nada en una historia que es una estúpidez, y encima deja la puerta abierta a una posible secuela que -crucemos los dedos- esperemos no prospere.  Michelle Pfeiffer aburrida hasta la extenuación, Jonny, un cabrón carente de gracia, y Chloe Grace Moretz la típica adolescente torturada  con buen gusto musical.Con un protagonista papanatas, sin personalidad incapaz de contener su bragueta ante su némesis, supuéstamente romántico y enamorado. Un sinsentido en el que el principal pilar ni es atrayente ni un personaje con el que empatizar. En definitiva, ¿para qué? si queremos vampiros inadaptados sexualmente desatados y descarriados para adoscentes ya tenemos a Edward Cullen, y además “Crepúsculo” como comedia funciona mejor, que al menos tienes los pelucones rubios.

Y es que el tandem Burton-Depp empieza a hacer aguas y ya ni sus más acérrimos seguidores pueden salir en su defensa. Vamos que nos aburre soberanamente.Los distintos matices que un actor pueda dar a un distinto papel se pierden desde que Johnny Depp es protagonista absoluto de todos los papeles que piensa Burton y lo cierto es que a pesar de la calidad, el aburrimiento es evidente, no hay evolución alguna, no da oportunidades a una cantera de jóvenes actores muy aprovechables y presumiblemente efectivos, o al menos, menos cansinos. Y es que a Johnny Depp, sugiero solamente, igual le vendría bien cambiar un poquito su estilo y barajar la posibilidad de enfrentarse a otros proyectos.

Sin argumento, sin historia, sin gracia, sosa y esperpéntica, debería haberse llamado “sombras lejanas” en vez de “Sombras tenebrosas”. La de su director claro, que dista mucho de ser la que proyectaba en su día, con ideas de calidad y originalidad, no ahora con un estilo perdido que parece no tomar un rumbo fijo desde “Sweeney Todd”. Y es que desde que Willy Wonka, Eduardo Manostijeras, Victor -el sempiterno novio cadaver- y Ed Wood son siempre la misma persona la noche nos confunde. Eso sí, Eva Green hasta el final está muy digna, se defiende bien. Debería elegir mejor sus proyectos.

En su favor, diremos que es difícil desde luego mantener un estilo y un universo propio sin caer en algún momento en el error, el aburrimiento o lo estrafalariamente innecesario. ¿Y para qué nos caemos? pues parafraseando al gran Michael Caine, para aprender a levantarnos. Esperemos que Tim Burton se levante con más fuerza y vuelva a la maestría y a la brillantez, al estilo “Big fish”. No estaría nada mal.

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