Advertencia: “The counselor” o la peor película de Ridley Scott.


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Aberración

1. Dícese de aquello que se aleja de lo que es aceptado como lícito.

2. Entiéndase aberración como término referido a la última película de Ridley Scott.

Algo debía haberme advertido ese póster ridículo, el peinado de Bardem o sus camisas,las doscientas críticas negativas que había leido los días de antes, pero Fassbender y todo su potencial fueron los culpables de que fuera a ver “El consejero” al cine, el día de su estreno.A pesar de que me las prometía felices, pues reparto y director siempre me han gustado, dos horas después, salí de la sala sabiendo que no solamente había perdido dinero, sino probablemente un tiempo muy hermoso que podría haber dedicado a jugar al tamagotchi, limpiar al pou o fustigarme en silencio. Me estaba bien merecido, por pensar sin usar la cabeza.

“El consejero” nos introduce en el sinuoso mundo de las drogas, los carteles y los capos de la droga, adentrándonos durante sus 117 minutos de duración, en un nada fascinante mundo que lejos de atraer nos repele, nos aburre y no nos aporta nada nuevo. Diréis que me he quedado calva con la sinopsis, pero es que realmente no saqué ninguna otra conclusión, después de perderme entre frases absurdas, personajes ridículos y situaciones anodinas que me provocaban tanto desconcierto como ganas de tirarme por la ventana. Y es que si una cosa tiene “El consejero”, son los diálogos más absurdos, ridículos e inverosímiles de los últimos años, con frases que tratan de desprender grandeza y lejos de eso,producen extrañeza y desconcierto, pues no se sabe bien si tratan de explicarte el mito de la caverna o dar lecciones de maestría innecesarias y poco a tono.

Otra desgracia, es que los personajes son grotescos: más allá de cuestiones estéticas, Javier Bardem retrata a un villano excéntrico y quizá un poco oligofrénico que piensa con sus partes nobles y que pese a su peligro no duda en caer rendido a los pies de una Cameron Díaz ¿sociópata? ¿femme fatale? ¿chunga? ¿Enferma mental? -no sabría como definir su personaje- que en una escena decide como quién no quiere la cosa zumbarse un ferrari. Hasta aquí quizá no nos extrañe, pero a la hora de epatar, Ridley Scott podría habernos regalado una escena menos asquerosa y menos innecesaria, que quizá no sorprende en el contexto de una película con pocas pretensiones y menos calidad. No están bien dibujados y es imposible empatizar con ninguno. Así que terminas y te quedas igual. Aunque se trate de un drama, ya te digo que te importa tres pepinos que les pase a los personajes, porque si mueren todos mejor y así acaba la película antes.

No puedo decir más sin desvelar el factor sorpresa, que es una de las pocas -por no decir la única- cosa que quizá la película tenga a su favor. Brad Pitt, Michael Fassbender -al que no se dignan a dar un mísero nombre- (Dean Norris y hasta John Leguizamo en papeles de risa), son totalmente desaprovechados y hasta diría ridiculizados -basta ver el atuendo de Pitt-. A Penélope Cruz la ponen en el póster porque ganó el óscar, porque en la película sale cinco minutos. La película es tan desagradable, tanto visualmente como en otros sentidos, que para pasarlo mal, mejor te apuntas a una clase de spinning que al menos le sacas rendimiento.

En definitiva, “The counselor”-interpreto yo- trata de moralizar y advertir de lo peligroso que es el mundo de las drogas y su entorno, y las consecuencias fatales de la avaricia. Funciones que podrían haber sido perfectamente suplidas por un documental de Muzzy que nos salvara del suplicio. Pero a lo hecho pecho. Así que  si tienes idea de conservar el buen recuerdo que tenías de Ridley Scott -Si aún lo tienes, supongo que no viste tampoco “Prometheus” o “un buen año”-, no pierdas tu tiempo con ella y ponte cualquier otra cosa. Incluso una película de Sandra Bullock, Melissa McCarthy o Chris Rock. Me agradecerás el consejo. Yo mientras tanto seguiré buscando nuevas víctimas.

Nota: 2 

PSH


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No me preguntéis cuándo empezó a gustarme el cine…porque no me acuerdo. Igual fue con doce años, cuando compré mi primera revista “Acción” -ya de aquellas se vislumbraban los primeros atisbos de mi marcada mitomanía- o igual fue mucho antes, desde muy pequeña he devorado películas en grandes cantidades, aunque en este caso fueran animadas. Igual da, el amor sigue siendo el mismo, empezara antes o después. Pero solo desde los dieciocho, el visionado de películas se ha convertido en un ritual de evasión bastante sanador a veces y ha aumentado mucho mi devoción por sus intérpretes.

Por supuesto, en los últimos tiempos no se puede hablar de cine sin hablar de Philip Seymour Hoffman. Desde el año 2006, no había título interesante en el que no apareciera, o al menos título en el que yo personalmente no tuviera interés. Aunque para ser justos, ya antes, en 2003 me había quedado con su cara en “Along came Polly”. Nunca jamás olvidaré la escena del baloncesto con sus pantalones deportivos grises, no me digáis porqué. Y aunque renegara de ello y en la mayor parte de ocasiones dijera a mis amigas que tenía cara de salido, lo cierto es que ya me había marcado. Y si, me atraían mucho sus rasgos, su pelo rubio como desteñido, sus pecas y su nariz. Siempre he tenido un gusto muy peculiar para todo.

Cuándo me dijeron que se había muerto, solo podía pensar en el amigo de Ben Stiller: Sandy Lyle. Fíjaos, con todo su historial, había sido un antes y un después en mi trayectoria de gustos atípicos. Obviamente el era lo mejor de una película mediocre y me había dado cuenta. No obstante, poco a poco mi mente se vio invadida de buenos recuerdos. Por ejemplo, Philip fue mi primera gala de los Oscar, con diecisiete años, sin canal +, con unos cascos y la radio encendida toda la noche y la peor clase al día siguiente de toda mi vida. Sufrí por Heath Ledger pero el ya me caía bien. Muy bien de hecho. Solo me importó un poco cuando murió años después. Quién me lo iba a decir a mi que ya lo pasé bastante mal por aquel entonces. Lo malo de empatizar tanto con un actor se repetía con el tiempo. Nunca podré ver “Capote”.

“The Boat that rocked” me obsesionó también: me encantaba “The Duke” y ya hacía años que no escondía mi amor por él. Su versatilidad, su sexualidad marcada representada en este locutor americano, mi amor por la música, que trabajara para Richard Curtis…fueron muchos los factores que me lleven a que hoy la recuerde nítidamente. Cuando algo te brinda buenos momentos…¿qué tiene de malo acordarse de ello con simpatía?

No se, son tantos, tantos recuerdos que no puedo plasmarlos todos. Obviamente no voy a contaros que me ha supuesto cada película, solo las que me han marcado más, aunque sean peores que otras. Precisamente, el día anterior a su muerte, revisaba “El gran Lebowski” con mi novio y le decía: “¡Me encanta Philip!”, emocionada, porque con los actores puedo ser muy ridícula. Pero claro, menuda pena terrible tuve al día siguiente. No me lo podía creer porque egoístamente esperaba verle en pantalla muchos años más, esperaba seguir emocionándome como siempre cada vez que saliera su nombre en los títulos de crédito de una película, con su voz contundente y esa presencia que llenaba toda la pantalla, independientemente de con que otros actores la compartiera, con un papel diferente cada vez.

Y es que Philip era grande, era innegable, hasta para Carlos Boyero. Y me entristece no volver a ver sus ojos tristes nunca más en una película nueva. Esta tarde mismo, he visto “The master”. Era un monstruo y nunca habrá otro que impregne de tanta humanidad y realismo a un personaje. Hasta siempre, Duke, Lancaster, Lyle…Adiós, Phil.

Vicky Cristina Barcelona


Después de ver Vicky Cristina Barcelona sin expectativa alguna depositada en la película , son muchas las conclusiones a las que he llegado, no sin atravesar un arduo debate interno que pugnaba por lograr guardar buen recuerdo de la obra del gran Woody Allen y que acabó con las siguientes afirmaciones e interrogantes:

1. No, Javier, ni eres el galán atractivísimo que nos quieren hacer creer, ni tan buen actor como te pintan, con esa inexpresividad sin fronteras, a la que poco ayuda ese catastrófico doblaje. Siento desengañarte, pero la historia resulta inverosimil. Ni en el mejor de tus sueños hubieras sido el elegido por Scarlett Johannson para pasar una velada de ensueño (¿o pesadilla?) en un hotel de Oviedo.
Más le hubiera valido al señor Allen, contar con Javier Cámara o Eduard Fernandez, mucho más representativos del género español, (dónde va a parar). Yo al menos hubiera preferido enredarme con ellos, al menos tienen más carisma.

2. Tantos siglos oyendo hablar del incendiario beso entre Scarlett y Pe… para que al final sea una auténtica mierda . En pocas palabras, si buscaban provocar, más les hubiera valido un beso entre Bardem y Allen, que seguramente habría sido mucho más apasionado, o al menos habría dado que hablar, pero con razón. Ni yo me resistiría a los encantos de Woody allen .

3. ¿Por qué en todas las películas que hablan de España, siempre aparece una referencia jocosa a los toreros? ¿Es que acaso se les acabaron los tópicos recurrentes a los que acudir?

4. Después de soportar la guitarra de Paco de Lucía, que aún sigue martilleando mi cerebro, después de hora y media de agónico sufrimiento, (porque la Bso constaba de dos canciones, a cada cuál peor) , que alguien me explique ¿Por qué una música, más bien sacada de un anuncio de “Andalucía Sólo hay una” ambienta una película que se desarrolla entre Barcelona y Oviedo?
Y si, lo que muchos pensamos en unos cuántos momentos del filme, ¿Por qué alguien no le mete la guitarra por el culo al guitarrista a ver si deja de dar la vara un rato?

5. ¿Dónde quedó el humor made in woody Allen, su existencialismo profundo y las reflexiones inevitables y nada despreciables a las que incitaba con todas sus obras?

6. ¿Por qué aunque ni siquiera haya escenas de sexo explícito siempre acabamos viendo las tetas de Scarlett y Pe, y ninguno de los varones (en este caso demos gracias a dios o a cualquier otra fuerza de la naturaleza) muestra sus encantos frente a la cámara?

7. ¿Por qué Penélope Cruz parece que siempre interpreta el mismo papel?
¿Por qué parece que Pe es la única actriz española, cuando es la más mediocre entre grandes profesionales ,que sin embargo no han tenido que triunfar en Hollywood mediante lios de faldas con el sectario Tom Cruise o el -gracias a dios- antiguo intérprete de personajes musculados y básicamente acerebrados Mathew McGo..-no se escribir su apellido sin consultar google-?

8. ¿Por qué Woody Allen, no deja sus fantasias eróticas a un lado y nos muestra más profundamente la psicologia de sus personajes como antaño?

9. ¿ No había un asturiano más prototípico que interpretara al padre de Javier Bardem?

10.¿Quién se cree que una historia de mentiras y en la que, básicamente y sin tapujos, todos follan con todos egoistamente, al final todo acabe bien? (sin celos, muertes, etc..)o ¿Quién es tan rematádamente estúpido para volver con una ex mujer que ha intentado matarle? ¿Quién se cree ese extraño triángulo amoroso? ¿Por qué Vicky, que en definitiva, es el personaje más complejo tiene que acabar de esa forma?

“Seeking a friend for the end of the world”


¿Qué pasaría si…? La mayor parte de películas parten de esta premisa, paso a ejemplificar :¿Si Colin Firth de repente fuera Jorge VI y tuviera que tomar clases de dicción porque habla peor que Penélope Cruz en su discurso del Oscar? ¿Si Hugh Grant de nuevo innova participando en una comedia romántica amorosa? ¿Si Ryan Gosling se pone una chupa ajustada y nos regala los mejores planos de su carrera como experimentado conductor? Todo nos genera duda.

La cosa es que, ayer, después de mucho tiempo esperándola, pude ver por fín “Seeking a friend for the end of the world” y por primera vez, me pude ver como destinataria directa de esas preguntas que se formulan en la película. ¿Qué pasaría si el apocalípsis se acercara en forma de cometa a la tierra y todos, uno por uno, nos fuéramos a la mierda en cuestión de días? ¿Qué harías las últimas horas? ¿Con quién estarías? A pesar del surrealismo, da que pensar, y mucho.

Y es que de casualidades va la cosa. Así que digamos que, a modo de sinopsis y sin ánimo de spoilear en absoluto, a Steve Carell le deja su mujer compuesto y sin novia en una casa vacía, con su ridículo trabajo de agente de seguros y su televisor de plasma rodeado de revueltas preapocalípticas conflictivas. Y que tiene una vecina bastante excéntrica que acaba de dejar a su novio -que encima chicas, es Adam Brody-porque igual no es lo que quería y la premura de la situación le ha hecho reflexionar. Y que se hacen amigos;amigos que tratan de encontrar a las personas que más quieren para disfrutar de sus últimos momentos y compartir sus últimos recuerdos. Ya el título lo dice todo, ahora deja volar tu imaginación, o mejor aún ponte la película.

Una sucesión de cameos seriéfilos, grandes frases y personajes, situaciones bizarras ,aunque no tanto, comparado con lo raro de la situación y una banda sonora de lujo son los principales alicientes de esta pequeña joya, pero no los únicos. La increible química entre protagonistas es evidente desde un comienzo, quizá más flojo, y va in crescendo según avanzan los acontecimientos. Y es que por supuesto Steve Carell no decepciona, su versatilidad no conoce límite. El actor de sonrisa perfecta que nos ha arrancado las más gloriosas carcajadas en los últimos años con su genial Michael Scott (“The office”) nos va a hacer llorar hasta la extenuación, aunque su faceta dramática ya nos la había demostrado en “Pequeña miss sunshine” y Keira Knightley nos enamora desde el minuto cero. Un combo perfecto. Una historia repleta de emociones y ternura, si vosotros, como yo, os metéis tanto en el papel de dos protagonistas que podríamos ser cualquiera al fin y al cabo.

El perfecto ejemplo de que “la felicidad está en los pequeños detalles” (en este caso más que pequeños, breves) es una pequeña oda a lo bueno de la vida y a lo superfluo que es todo en realidad, de convenciones sociales a relaciones en las que nos embarcamos por miedo, cuándo lo que más miedo da en realidad es el error futuro.

Una película para reflexionar, sin lugar a dudas, brillante metáfora de la realidad humana que no es otra, al fín y al cabo que una progresiva cuenta atrás. Con o sin cometa.
Y es que películas sobre el fín del mundo hay muchas, algunas muy aburridas además, y lo original del enfoque de este filme es uno de los alicientes para verla no una, sino varias veces. Os la recomiendo muchísimo.

God Save The Heisenberg


Con la pena y angustia propia del que no está preparado para despedirse, escribo estas líneas. Esta noche se emite el último capítulo de esta quinta temporada ,dividida en dos partes, de “Breaking Bad” y los nervios parece que empiezan a manifestarse. Lejanos quedan ya los días en que nuestro amigo y protagonista Walter White se erigiera como un ejemplo moral y ético, perfecto referente del ideal pater familias,pero le queremos igual. Y por ese motivo, y para todos aquellos insensatos que, por algún extraño motivo no os hayáis atrevido con una de las mejores series de los últimos tiempos, y sin caer en el vulgar spoiler, os voy a dejar una lista de motivos por los que deberíais haber empezado con esta serie ya.
1. Breaking bad no es la típica serie. No es una historia manida de topicazos sobre el mundo de la droga que ya ha sido abordado desde todas las posibles perspectivas del mundo. Breaking bad no son sino sus personajes y sus circunstancias, perfecto reflejo de la evolución del ser humano, que como tal es capaz de cometer los mayores disparates por desesperación. Perfecto reflejo de la psicología humana y sus condicionantes, del egoísmo, el propio ego y la decrepitud del alma humana.
2. Cuenta con el mejor reparto. Desde el gigante interpretativo Bryan Cranston hasta Aaron Paul; no hay secundario mal elegido y cada personaje desempeña perfectamente su papel. Con interpretaciones repletas de matices, nos hacen llegar a empatizar con lo imposible e incluso odiar aquello para lo que no tenemos justificación.
3. El nivel de la serie siempre va “in crescendo”. Cuándo empiezas con la serie piensas que, inevitablemente, el nivel de la serie en cualquier momento va a decaer, que obviamente, tal grado de tensión, angustia y adicción no pueden mantenerse eternamente. Y aquí es dónde entra en juego una maravillosa historia, llena de giros argumentales y perfectos guiones que nos llevan a equivocarnos. Desde luego, hasta el último capítulo, no he dejado de alucinar.
4. La evolución del personaje. Y no solo del principal, sino de todos los que le rodean. Desde Walter a Skyler White a todos aquellos que rodean al apocado profesor que padece cáncer, es maravilloso observar como todos “crecen” desde el primer al último capítulo, empatizando tanto con sus luces como con sus sombras. Porque aquí nada es bueno o malo hasta que lo analizas desde todos los posibles puntos de vista. Y esto es así. Y en el momento en que empiezas a hacerte preguntas…en ese momento, descubres que la serie merece la pena.
5. Por la relación Walter Jesse. Y porque yo todavía no dejo de maravillarme, ni de preguntarme hasta que punto serán capaces de llegar juntos. Porque Jesse Pinkman es uno de los mejores personajes creados para la televisión hasta el momento y mi adoración no conoce límite. Además que Breaking Bad nos ha dado puerta a conocerle y jamás podré agradecerlo suficientemente.
6. Porque te plantea muchísimas preguntas. ¿Hasta que punto el ser humano obra desinteresadamente? ¿Qué es bueno o que es malo? ¿Todo es justificable si se obra con buenos fines?

Si todos estos motivos aún no os parecen suficientes, os podría dar más y estar horas y horas, pero no lo haré. Os dejo que os encontréis a solas con el alma de Walter y juzguéis vosotros mismos. No dejéis que nada os prive de adentraros en el maravilloso mundo de la metanfetamina azul, es un consejo de una fan desinteresada desde el punto de vista de su subjetivísima crítica. Un abrazo, methvaners.
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“Los diez personajes más odiosos en una serie”


Odiar es fácil, y muchas de las series actuales nos deleitan con multitud de personajes a los que descuartizaríamos sin piedad. Elegirlos – anda que no hay- ha sido bastante difícil, pero más o menos esta viene a ser mi selección, de los personajes más repelentes, molestos, irritables y sustituibles de las series de hoy y de siempre. Están todos los que son, pero son más de los que están y todos y cada uno de ellos merecen el primer puesto.

10. Charlotte York. (“Sexo en Nueva York”)

Hasta el apellido se lo trabajaron poco con este personaje estúpido como pocos. Romántica, idealista, corredora de arte, remilgada, bastante apalizable y por supuesto Newyorkina, si los clichés hubieran llevado otro nombre, sería el de “Charlotte York”. Supuestamente femenina y adorable, obsesionada con los bebés, trata de encarnar a la mayoría de mujeres de la tierra y se queda en un burdo intento edulcorado de sus compañeras de reparto. El personaje más superficial de la serie y más innecesario.Si nunca hubiera existido, habrían hecho un favor a la humanidad. Se lleva un último puesto por consideración, ya que en principio, dada la calidad de su papel, no habría ni de figurar en la lista.

9. Kate Austen. (Lost)

Mi odio ha perdido fuerza por los dos años de ausencia de “Lost” pero hace un tiempo hubiera encabezado mi ranking de las más petardas. Lo bizarro de su historia, ese triángulo amoroso “Jack-Sawyer” y el desenlace final, la consagraron como uno de los peores personajes de la historia de la serie (seguida, muy, pero que muy de cerca del insoportable Michael). Si el humo negro hubiera hecho bien su trabajo les habría sacado volando de la dichosa isla en la primera temporada.

8.Josephine Potter (“Dawson Crece”)

¿Timmy?

¿Timmy?

Con Joey Potter nos sobran los motivos, porque se ha ganado con creces el título de personaje más estúpido de la televisión. Para empezar…¿Quién narices habla así con quince años? NADIE. Como tampoco nadie se cuela, en su etapa de mayor efervescencia hormonal, en la habitación de su mejor amigo para hacer comentarios -a día de hoy muy “hipsters”- sobre la película “tiburón” y estúpidos alegatos sobre el amor, la vida, y el sexo. No nos la creemos para nada. Además que después de trillarse a todo Capeside, su versión madura y repelente de chica pobre en la universidad daba nauseas y  ni siquiera se dignó a acabar dignamente la serie y terminar con Dawson. Aunque tampoco se lo achacamos, que era un poco zorrón si, pero Dawson era un pesado de narices. Ah. Y no olvidemos su sonrisa demoníaca. Da miedo.

7. Serena Van Der Woodsen. (“Gossip Girl”)

Serrina Van der Woodsen. Pija, fiestera, ególatra y ¿cocainómana?. Desde aquí nos preguntamos como habrá aprendido a hacerse una raya si no sabe hacer una o con un canuto, y nunca mejor dicho. En la última temporada ha quedado relegada a un segundo plano y la hemos echado de menos.Recordad sino esa escena en que aparece leyendo un libro y todos, al mismo tiempo, pensamos que cuándo habría aprendido a leer. Angelito. En realidad es un personaje memorable, le sobran líneas de guión, operaciones estéticas e intervenciones en pantalla, por lo demás…

6. María Laguerta (“Dexter”)

Cuándo me habláis del virtuosismo de Dexter Morgan no os creo media palabra. Si tan bueno fuera con sus mortíferas habilidades habría acabado con este personaje en la primera temporada. Amoral, estúpida, fría y sin escrúpulos. Su acento y esa forma de hablar combinando español con inglés me llevan por el camino de la amargura. No la soporto y encima es gilipollas. Y no hay más que hablar.

5.Ellis Tancharoen (“Smash”)

Lo que da de sí este puñetero personaje, mi particular “punching” seriéfilo en el que ahogar toda frustración con “Smash”, una de las más mediocres series de moda. No hay capítulo en que no sintamos ganas de asesinarlo con brutalidad o sin ella. Meticón, creido, cizañero…cortos se nos quedan los adjetivos para describir al que abre nuestro top cinco de personajes odiosos, con el que siempre tenemos en mente la frase..”¿Pero éste tipo que coño se cree?”.Parece ser que se ha confirmado que no aparecerá en la segunda temporada. Muero de pena. Que tiemble Angelica Houston, que ella es la próxima.

4. Skyler White (Breaking Bad)

Querida Skyler, lo tuyo es caso aparte. Como parte de una de las series más magistrales que la televisión ha “parido” en los últimos años, se que incluso el odio que te profeso es parte de una maquinación perfectamente orquestrada por los creadores de una brillante serie, un plan que ha sido trazado para hacernos empatizar con lo no empatizable -y cada vez menos- y que nos lleva a considerar peor (spoiler) una infidelidad que el hecho de traficar con drogas y ocultárselo a tu familia. Skyler, que es  hasta la tercera temporada la representación de la moralidad y el buen hacer, es precisamente la que nos pone nerviosos.La caga mucho, sí, pero no menos que Walter, así que este odio no es sino producto de un juego psicológico brutal y espero que por ello se sientas orgullosa.

3. Joffrey Baratheon (Game of Thrones)

Detestar a Joffrey Baratheon es muy sencillo, y no solo por su cara de monaguillo onanista y sus rasgos de chico Slytherin, o por el hecho de que siempre tenga cara de vivir en un estercolero en todas sus escenas. El más claro ejemplo de que “el poder corrompe al hombre” (aunque este niño venía corrompido de serie) y el único ejemplo de la saga “canción de hielo y fuego” que carece de luces y sombras porque se rodea de oscuridad,desde el momento en que se mete con el primer Stark goza de toda mi ira. Joffrey es tonto, impulsivo, irrespetuoso e irracional. Lo tiene todo. Encima Lannister.

2. Sookie Stackhouse

Ójala realmente la actriz de Meredith hubiera interpretado a “Sookie Stackhouse”, el personaje más vomitivo del drama vampírico de Alan Ball “True Blood”. La que fuera ganadora de un oscar, o no pone todo su empeño, o el personaje es tan malo de narices ya de por sí, que nada puede hacer para salvarlo. ¿Pero qué pides en una serie en que todos los personajes son más planos que la suela de una bailarina? Soooooookie (léase a lo Bill) es un personaje cansino, cursi en demasía en la primera temporada y sus desdichas amorosas se tornan demasiado bizarras en las posteriores. Si por mí fuera exterminaría a todo el reparto y me quedaría con Eric Northman. Para mí sola. Muerte a Sookie.

1.Blaichel (“Glee”)

Y los ganadores no podían ser otros que los personajes más tediosos que he tenido la desgracia de conocer en toda mi carrera deportiva: Blaine Anderson y Rachel Berry. Ella por ególatra, creída, altiva y estúpida. Porque aunque canta bien tampoco supera en protagonismo a sus compañeras de reparto y lo subidito que se lo tiene resulta cansino.Porque es egoísta y no resulta buen personaje. Él porque es un pesado. Porque sus pajaritas resultan cargantes y su moral por las nubes también. Él que es un prototipo de gay hipster resulta muy aburrido. Y además porque por su culpa tuvimos que soportar lo insoportable: LOS WARBLERS. Las absurdas moralinas y consejos que nos brindan en general en cada capítulo son lamentables. Nada más que añadir, señoría.